La felicidad y el equilibrio en mis espacios por Adriana Miguélez

Hoy en día, hemos escuchado con sobrada frecuencia acerca de la importancia de aprender a mantener emociones positivas en el cuerpo, ya que así estaremos fomentando una vida próspera, armoniosa y más satisfactoria. De hecho, se nos ha devuelto la total responsabilidad por ello, llevándonos a la posibilidad de buscar alternativas que nos saquen de esos estados pesimistas tan comunes en la actualidad.

Durante la búsqueda de tan ansiada felicidad, y bajo los principios de "como es adentro es afuera", me he dado a la tarea de observar entre mis colegas, amigos y familiares la forma en que nos impacta el espacio que nos rodea.

Bajo los principios del Feng Shui, que es la materia en la que me considero casi experta, se dice que la energía de tu espacio está continuamente interviniendo en tu propia energía, ya que, desde la física cuántica, la energía de afuera "se suma" con la energía de adentro, generando un resultado determinado que denominamos de alta frecuencia o de baja frecuencia.

Este principio que ahora me parece más que obvio, me lleva a estar siempre atenta y observando el estado en que se encuentran los ambientes, los sectores de casa y todos los espacios en general. Los de adentro, y los de afuera también.

Un espacio bello, ordenado y bien organizado, no solamente nos facilita la vida y nos agrada, sino que también está influenciando nuestro nivel energético, haciéndonos sentir de un modo tal que nuestra frecuencia vibratoria se eleva, generando estados de ánimo positivos, que nos dan energía y nos impulsan al movimiento y a la creatividad. Cuando estamos inspirados y en modo creativo, podemos desempeñar con mayor facilidad nuestros deberes, cumplir nuestras metas y lograr nuestros sueños. Y eso, de un modo u otro, nos acerca al estado de alegría y contentamiento al que llamamos felicidad.

Si bien esto requiere esfuerzo, trabajo continuo y voluntad, los resultados sin duda contribuyen a lo que deseamos, y para lo cual trabajamos. Cuidar de nuestro espacio, mantenerlo en las condiciones adecuadas y expresarnos así dentro de él, replica la energía Chi generadora del impulso vital, que nos llena de vida, entusiasmo y alegría.